sábado, 4 de enero de 2014

Las botas de la ópera - Mary Jane Forest

Las botas de la ópera

¿Es posible que un flechazo dure toda la vida? ¿Renunciarías a todo por un amor a primera vista? Charlotte y Thomas pertenecen a mundos diferentes pero comparten un sentimiento que les eleva por encima de sus mundos. Cuando la sociedad, la educación y la propia razón se oponen a los dictados del corazón hay que tomar decisiones que marcan para siempre el rumbo de nuestra existencia. No hay dos oportunidades para vivir, no hay dos oportunidades para ser feliz. Sus vidas habrían sido diferentes de haber elegido otra respuesta, sin embargo, los prejuicios y la lealtad familiar pueden resultar unos obstáculos imposibles de salvar. A todos, en alguna ocasión, nos hubiera gustado decirle al corazón: “tienes razón, todo es posible”. Quizá nuestras vidas también serían distintas si no le hubiéramos hecho caso al miedo cuando nos señaló: “no puedes, va a salir mal, es mejor estarse quieto”. Charlotte y Thomas ya decidieron su destino, pero tú qué elegirías, ¿amor o miedo? 




Crítica:

Las botas de la ópera es una historia corta muy bonita y con un original giro de tuerca poco frecuente en las novelas románticas históricas. La diferencia social acecha a estos dos protagonistas torturados por las rígidas reglas de su matrimonio, su idílica relación está condenada desde el principio.

“—Qué dichosos los amantes que por lo menos en la muerte pueden estar juntos —musitó Charlotte. Se sentía Isolda viajando en el barco rumbo hacia el rey Marke para ser entregada. “

Charlotte y Thomas se enamoran con solo una mirada, apenas pudieron hablar durante su agónico romance, pero sus almas se reconocieron al instante. La muchacha se ve enfrascada en un matrimonio en el que la base sólida es la posición social, ¿vale la pena renunciar a todo por contentar a la sociedad?


“—Pues sí. Estoy convencida de que un caballero de tan elevadas maneras te hará olvidar ese amor imposible que tanto daño te está haciendo —afirmó Eleanor.
—Si el señor Castleman lograra hacerme olvidar al joven zapatero, ¿no crees que eso significaría que no era un amor sincero? ¿O que no soy más que una chiquilla inconstante y sin firmeza? —insinuó Charlotte con absoluta seriedad—. No prima, no es ningún capricho. Y pasaré el resto de mi vida guardando en secreto mi amor por ese chico sencillo. Qué desgraciada soy.”


A veces las perdices no aparecen tampoco en las novelas, quien no arriesga no gana, y en esta breve historia los protagonistas llegarán a esa conclusión de la peor forma posible.

Charlotte y Thomas vivirán atormentados por las dudas y por saber qué hubiera pasado si hubiesen luchado por su relación, pero a la hora de irse a la cama solo les quedarán los ‘¿y si..?’


“Se figuraba que Charlotte acabaría casándose… pero no tan pronto. No le amaba. O por lo menos pensaba que no de verdad. El amor era más fuerte que la adversidad. El amor lo podía todo. Y era capaz de mover montañas. Eso decían las sagradas escrituras, las novelas, las obras de teatro y las leyendas. Lo más seguro es que se hubiera burlado de él.”

Una novela muy emotiva y agridulce, merece la pena leerla, sin lugar a dudas.

 “Su amor no titubeó ninguno de los miles de millones de segundos que duró su existencia. Y no supo, y no quiso, conformarse con menos. “

Muy bueno

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