miércoles, 15 de mayo de 2013

Ojos azules en Kabul - Anabel Botella.

Anabel Botella - Ojos azules en Kabul

A Saira nunca le ha gustado su aspecto. Es rubia, tiene los ojos azules y todos la llaman kharami, o lo que es lo mismo, bastarda. Vive en Afganistán con su hermana, su madre y su abuelo, y cree tener ocho años. Cuando Ramin ?un hombre cruel y fiel seguidor de los talibanes? entra en su vida, la desgracia se cierne sobre su familia para siempre.
Pero no todo está perdido para Saira. La pequeña logra viajar a Valencia gracias a las tropas españolas y crece envuelta en el cariño de su familia de acogida, aunque las pesadillas de su pasado no dejan de visitarla. Cuando Pablo le ofrezca la posibilidad de abrirse al amor, ¿conseguirá sanar las heridas de su niñez y empezar a ser feliz?


Los ojos azules en Kabul es una de las novelas más duras que he leído, pero, sin que quede extraño y sin ánimo de que parezca un tanto masoquista, me ha encantado. Una novela exquisita que arrancará a todo lector muchas lágrimas.
Aproximadamente el libro se puede dividir en dos mitades: una etapa cruel y triste de la vida de Saira; y otra más alegre. La primera es tan, tan dura, que he tenido que ir de pocas en pocas páginas al día, me era imposible pasar de diez páginas diarias. Cerraba el libro con tal angustia encima, que o bien se me escapaban las lágrimas o se me revolvía el estomago. La vida de Saira está rodeada de crueldad, tiranía a un grado máximo.
"Sabía que había muchas clases de lágrimas, de pena, de rabia, de tristeza, de desahogo y de alegría."
Su antigua vida era una auténtica prisión, su familia poco a poco se derrumbaba y los abusos que sufrían no podían ser dichos, nadie les podía ayudar, tenían que intentar pasar desapercibidos y agradar a su dueño.

La vida de la joven de nueve años cambió radicalmente una oscura noche, momento en el que Saira pierde a un pilar importantísimo, por las garras del cruel demonio disfrado de hombre maduro y rostro maquiavélico. La fealdad del hombre residía tanto en su alma como en su exterior, y no se cortó un pelo en demostrárselo a la humilde familia. Su nombre era temido entre las féminas de la casa: Ramin.
Violaciones, palizas, matrimonios concertados, desprecios...tratos inhumanos, tratos que no podían ser denunciados so pena de recibir peor vida. Ramin tenía muchos contactos, personas peligrosas que no durarían en torturar, aún más, a las jóvenes que habitaban el hogar.
"- Yo quería cambiar el mundo."
Me ha sorprendido la entereza y madurez de Mariam, con catorce años se enfrenta a Belcebú, se somete a sus malos tratos y le intenta agradar para que no maltrate a su hermana pequeña (Saira) ni a su madre. Cada vez que aparecía Mariam en escena, se me encogía el corazón, y pensé en cómo era yo a esa edad, lo afortunada que he sido (y soy).
Las preocupaciones que tenemos a estas edades y a las que se tuvo que enfrentar la hermana mayor, cómo aguantaba que le tocaron las sucias manos de Ramin y sufría en silencio. Es una historia desgarradora.
Saira, una joven blanca y rubia con ojos zafiro, vive apartada de su tierra de origen, donde las pieles oscuras y cabellos como la noche imperan. Su madre apenas la puede mirar sin sentir desagrado, y el único cariño que recibía era el de su abuelo y Mariam.
Cuando ya pensaba que me iba a desmayar con tanta humillación y maltrato, mis manos temblaban con ansias asesinas, la novela da un giro (y al lector un suspiro). Saira consigue salir del infierno para irse a Valencia, conocer otro mundo y cultura, donde no pasará hambre ni vivirá atemorizada.
Saira se va integrando en el nuevo país, hace amigos y va a la escuela, lo que siempre deseó. Pero un velo de tristeza sigue cubriendo su mirada, cada día piensa en su madre y su hermana.
Esta parte de la historia la leí en nada, es como si después de haber hecho mucho ejercicio, nos metemos en un baño con sales relajantes, para liberar tensiones; me ha sucedido algo parecido con esta segunda parte. Necesitaba ver feliz, por fin, a la joven.
"- Bendita inocencia, mi suri. Inshallah nunca la pierdas."
El único pero que le pongo es la relación amorosa (Pablo-Saira), creo que es demasiado precipitada, todo en ella: tanto el principio como el final.
En resumen, una historia realista y dura, que dejará al lector en una agonía profunda, pero que es imposible no querer terminar el libro, vais a necesitar saber y conocer por vosotros mismos cómo Saira alcanza la felicidad. Un rayo de esperanza rompe la coraza que envolvía a la joven maltratada. Es imposible no cogerle cariño.






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