viernes, 19 de abril de 2013

Los indeseables - Maureen McGowan.



 




En Haven, ser mutante significa la muerte, Glory lo es, pero nadie debe saberlo.
La Tierra está cubierta por un polvo de asteroide cuyas propiedades contaminantes han alterado el ADN de algunos humanos, dotándolos de habilidades sobrenaturales. Glory, huérfana de 16 años, debe ocultar y proteger a su hermano pequeño Drake. Ambos son mutantes y, por lo tanto, se les considera muy peligrosos: están a sólo un paso de convertirse en trituradores, salvajes y sádicos asesinos. Si alguien los denuncia, su destino es el destierro y la muerte a manos de los trituradores.
Todo va bien hasta que las fuerzas de seguridad de Haven descubren a Drake. Glory y su hermano se ven obligados a escapar de la cúpula hacia un terreno desconocido y peligroso donde no hay protección contra la contaminación del exterior.


La búsqueda por parte de Glory de un lugar seguro en este mundo post-apocalíptico constituye el primer volumen de las fascinantes Crónicas de Haven.

Maureen McGowan vive en Toronto, Canadá. Antes de dedicarse en exclusiva a la escritura, trabajaba en el sector de las finanzas. Le llevó unos años centrar sus energías en escribir novela, pero desde que tomó la decisión, no ha vuelto a mirar atrás.
 
Entre sus próximos proyectos literarios destaca una tercera parte de Crónicas de Haven.

Bueno  leyendo la sinopsis supongo que sabréis que se trata de una distopía, un género que me gusta y que disfruto al leer. Me gusta saber cómo piensan los autores que se acaba el mundo, o mejor dicho, imaginar nuestra vida dentro de cientos de años, cómo avanza (o no) y cómo se crea una línea imaginaria entre esta vida y la futura.

Aunque por lo común este tipo de novelas no suelen ser muy alegres, ni pintan la nueva era de colores de verano y personas rodeadas de dicha, sino más bien todo lo contrario, es interesante conocer a personajes que buscan sobrevivir, y cada uno tiene su forma diferente de luchar por su vida.

En este caso nos encontramos con Glory, una muchacha con dones, aunque en la comunidad donde vive, los consideran como seres malditos, aberraciones, en definitiva: mutantes; tienen un ejército especializado en ellos: los buscan, capturan, torturan y en los mejores casos les matan.
Glory solo conoce Heaven, máxima seguridad, cree que no existe nada más tras las murallas de esta ciudad: no conoce el sol, ni los animales tan comunes como los que convivimos actualmente (pollos, vacas)…


La joven muchacha arrastra un gran peso encima: tiene que cubrirse las espaldas y esconder su anomalía, proteger a su hermano (quien cumple todos los requisitos para ser desterrado y asesinado: mutante, “parásito”, y se salta varias leyes), su comida apenas llega para alimentar a su hermano y a ella: su dieta se basa en comer ratas que caza (que está, por cierto, prohibido). Todavía hay más: su hermano no puede andar porque su padre le agredió, después de matar a su esposa. Glory es huérfana y carga con un hermano que vive en delito.

Pero es que encima, se enamora de Cal, un joven dos años mayor que ella que ansía lograr un puesto dentro de la Dirección de Heaven, para tener más comodidades y vivir mejor. Pero cuanto más escalones subes dentro de la jerarquía, más tienes que demostrar tu lealtad y odio hacia los mutantes. ¿Logrará Cal ver a Glory como alguien especial y no como a un monstruo?

No os puedo desvelar mucho más, solo que si queréis leer una buena historia, con mucha acción y originalidad os la recomiendo. Hay una parte en la historia que os va a sorprender mucho, y que dará un giro radical a la historia.


Hay dos detalles que me han chirriado: aviso para navegantes huelo un pedazo de triángulo amoroso, y de los que no me suelen gustar, por el momento en esta novela Glory tiene claro con quién se va a quedar, a ver en el segundo… Y por último, la atracción o cercanía con el nuevo hombre me pareció muy precipitada e incluso en ocasiones forzada.

Pero en general, me ha gustado mucho, te mantiene en vilo hasta el final y en ningún momento flojea el ritmo de la historia, en realidad lo he leído en un suspiro.






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